Cartaya - Plan de Usos Portuarios de la ría del Piedras

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El Plan de Usos Portuarios de la ría del Piedras (Cartaya, Huelva) es una agresión más en el ya castigado patrimonio natural de Cartaya llevado a cabo durante los últimos 15 años.

Con la excusa de ordenar el río este plan aprovecha para ampliar de manera notable tanto las instalaciones terrestres como marítimas de los 6 puertos que ya ocupan una gran parte de la lámina de agua del río.

El Plan de Usos Portuarios prevé una ocupación de 19.000 metros cuadrados en tierra y de más de 2 millas naúticas en el agua (1,5 para fondeos y el resto para los pantalanes flotantes) y casi expulsa y priva a los puertos del Rompido y el Terrón de su carácter pesquero reduciendo las plazas de barcos de pesca en beneficio de las embarcaciones deportivas.

Tampoco se ha hecho un estudio fiable e independiente de la cantidad de barcos que puede soportar el río y el paraje natural sin que se dañen de manera irreversible sus ecosistemas.

El plan propone aumentar el número de embarcaciones a 2565 (2230 atraques y 335 fondeos). Con este plan se está poniendo en peligro una de las áreas de mayor diversidad y riqueza botánica del litoral atlántico y un paraje natural que, por su proximidad a Doñana y por ser lugar de paso en las rutas migratorias de muchas aves entre Europa y África, tiene una gran valor como área de invernada, paso y cría de muchas aves amenazadas.


Contenido

Descripción del proyecto

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Descripción de las Actuaciones

Promotor y administración responsable de su aprobación

Base legal y estado de tramitación

Impacto ambiental y social

Respuesta ciudadana

PLAN USOS PORTUARIOS DE LA RIA DEL PIEDRAS: Razones para el rechazo.

1. Este Plan de usos portuarios es una agresión más en el ya castigado patrimonio natural de Cartaya llevado a cabo durante los últimos 15 años. 2. Pensamos que no garantiza de ninguna manera la conservación y el uso racional de este paraje natural protegido desde 1989, porque con la excusa de ordenar el río este plan aprovecha para ampliar de manera notable tanto las instalaciones terrestres como marítimas de los 6 puertos que ya ocupan una gran parte de la lámina de agua del río. El plan prevé una ocupación de 19.000 m cuadrados en tierra y de más de 2 millas naúticas en el agua (1,5 para fondeos y el resto para los pantalanes flotantes) y casi expulsa y priva a los puertos del Rompido y el Terrón de su carácter pesquero reduciendo las plazas de barcos de pesca en beneficio de las embarcaciones deportivas. 3. Lo comentado anteriormente es fácil comprobarlo entrando en la página web de la EPPA y leyendo el documento del Plan donde se proponen como objetivos fundamentales la ampliación de infraestructuras, ampliación de equipamientos turísticos, ampliación de zonas técnicas, ampliación de los varaderos existentes, ofertar más servicios, aumentar la superficie de la lámina de agua destinada a atraques, ampliar los puntos de suministro…. Y todas estas ampliaciones e infraestructuras van a instalarse y ocupar la zona más sensible, de más frágil equilibrio ecológico y con más belleza paisajística, es decir, se instalarán sobre la playa, marismas, bajamar, dunas y bajos fangosos todos ellos de alto valor ecológico con flora y fauna catalogada y en peligro de extinción (se ocupará una zona donde hay tomillo carnoso en peligro de extinción, se desmontarán dunas, se dragarán zonas de marisma, se hormigonarán y dragarán bajos de gran riqueza y biodiversidad para instalar el pilotaje de los pantalanes flotantes. Todo esto afectará a la fauna y flora (limícolas, pato colorado, vuelvepiedras, zampullines, zarapitos, archibebes, etc). Se está actuando como si este no fuese un espacio protegido. 4. Otro de los argumentos es que no se ha hecho un estudio fiable e independiente de la cantidad de barcos que puede soportar el río y el paraje natural sin que se dañen de manera irreversible sus ecosistemas. El plan propone aumentar el número de embarcaciones a 2565 (2230 atraques y 335 fondeos). En la página web de la EPPA se reconoce que habrá 565 embarcaciones más en un río que ya está masificado. Esto demuestra que aunque se ordenen y disminuyan los fondeos (que no desaparecen), se amplia el número de embarcaciones. Todas estas cifras comentadas entran en contradicción con un EIA realizado por una empresa para la modificación y ampliación de El club náutico de S. Miguel en el que se decía que la cantidad límite de embarcaciones para considerar congestionado el río eran entre 2000-2100 y que 2600 llevarían a un nivel de congestión inaceptable, que es en la práctica el número de embarcaciones que se proponen en este plan. 5. Consideramos paradójico que las leyes internacionales y nacionales protejan este paraje natural y lo consideren, además, zona ZEPA (zona de especial protección para las aves) y zona LIC (lugar de interés comunitario) y las administraciones más cercanas, la autonómica y la local sean las que ponen en peligro su conservación cuando son las que más interés deberían tener en preservar este paraje para las futuras generaciones. 6. También llama poderosamente la atención que tanto en la página web del ayuntamiento, EPPA, Club náuticos, hoteles, inmobiliarias, etc se pone como reclamo turístico la naturaleza y el alto valor ecológico y paisajístico de la zona: la flecha, marismas, flora, fauna, el río, el pinar…. Como si la construcción masiva de los últimos años (2.082 nuevas viviendas sólo en el Rompido, lo que supone un aumento de entre 4000-5000 personas más, el Rompido ha quintuplicado su tamaño en los últimos años) y el aumento incontrolado del número de embarcaciones no tuviesen un impacto sobre este frágil ecosistema. Ya los marineros vienen diciéndolo desde hace años: el río está perdiendo su alta productividad y su gran biodervidad, una de las más ricas entre todos los ríos europeos. La gran contaminación difusa que está generando el tráfico constante de embarcaciones, pinturas, decapantes, aceites, vertidos.. está afectando y afectará aún más a las aguas, bajos, caños y zonas de marismas que siempre han tenido una alta productividad animal (invertebrados, moluscos, crustáceos, desove y cría de peces de gran valor para la pesca) que luego abastecen a los caladeros del golfo de Cádiz. 7. En definitiva, pensamos que con este plan se está poniendo en peligro una de las áreas de mayor diversidad y riqueza botánica del litoral atlántico y un paraje natural que, por su proximidad a Doñana y por ser lugar de paso en las rutas migratorias de muchas aves entre Europa y África, tiene una gran valor como área de invernada, paso y cría de muchas aves amenazadas. Pensamos que tanto la administración local, es decir, el ayuntamiento de Cartaya como la autonómica utilizan un lenguaje engañoso cuando hablan de desarrollo sostenible, presentando un plan de usos portuarios insostenible basado en la ampliación de infraestructuras y embarcaciones para satisfacer la creciente demanda en este sector provocada por un desarrollo urbanístico incontrolado en esta zona y voraz consumidor de recursos naturales, paisajísticos y del territorio. El mal llamado progreso cueste lo que cueste.


1. Agresión más en el ya castigado patrimonio natural de Cartaya 2. No garantiza de ninguna manera la conservación y el uso racional de este paraje natural protegido. Ampliaciones terrestres y marítimas. Afectaciones 3. No se ha hecho un estudio fiable e independiente de la cantidad de barcos que puede soportar el río y el paraje natural sin que se dañen de manera irreversible sus ecosistemas. Números para la congestión. 4. Leyes internacionales y nacionales protejen este paraje natural y lo consideren, además, zona ZEPA (zona de especial protección para las aves) y zona LIC (lugar de interés comunitario). 5. Reclamo turístico la naturaleza y el alto valor ecológico y paisajístico de la zona. Aumento de viviendas y embarcaciones. Contaminación difusa, daño en los ecosistemas. Pérdida de diversidad, desove y cría. 6. Se está poniendo en peligro una de las áreas de mayor diversidad y riqueza botánica del litoral atlántico y un paraje natural que por su proximidad a Doñana y por ser lugar de paso en las rutas migratorias de muchas aves entre Europa y África tiene una gran valor como área de invernada, paso y cría de muchas aves amenazadas. El ayuntamiento de Cartaya y administración autonómica utilizan un lenguaje engañoso cuando hablan de desarrollo sostenible presentando un plan de usos portuarios insostenible basado en la ampliación de infraestructuras y embarcaciones para satisfacer la creciente demanda en este sector provocada por un desarrollo urbanístico incontrolado

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